Entrevista al director de “Esto es todo”

Entrevista al director de “Esto es todo”

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Por Tato Censuroski

Antes que nada, vamos a decir que el director de “Esto es todo”, por fin hizo una ficción, y fiel a su estilo: no tomó todos los recaudos pertinentes, pero según confiesa, la energía que proviene de lo que se cuenta compensa el desacato. Irreverente y desprolijo en los aspectos técnicos, el desinterés marcado en convenciones académicas, el despojo y la banalización estilística, parece tenerlo sin cuidado. Toma la expresión de un cineasta brasileño que pocos conocen, Glauber Rocha, que dijo “Una cámara y una idea” Esa es su principal premisa. Dudo que con eso alcance. Pero vamos a ser un poco comprensivos en primera medida.                    

Un realizador de 49 años, llega a concretar, tras largos años de fracasos, malas decisiones, etc. lo que podría ser su primer largometraje de ficción. Hasta ahí todo parece bien. También dice considerarse alguien que no puede vivir sin una cámara: “la cámara es mí vínculo más verdadero con el mundo”. Eso dice él, romantizando el hecho. No conozco de ningún cineasta, realizador, camarógrafo, que se haya muerto por no filmar. ¿Tal vez es una pose o artimaña del personaje?

Quienes conocemos y vemos a esta persona yendo de aquí para allá, mochila al hombro, para sacar su cámara, caiga en el lugar que caiga. Debemos reconocer que al menos toma en serio su profesión.

Entonces:

– ¿Quién es Diego Fernández? ¿Y quién se cree que es?

-Bueno, después de esa introducción, me siento más predispuesto a dialogar con usted. Me permite preguntarle ¿quién es usted? Antes de responderle.

-Claro, soy un cronista, alguien que busca cuestionar todo lo que aparece como una verdad. Busco desarmar esas supuestas verdades que la mayoría de las veces son solo falsas mentiras, nada más que una postura conveniente.

– ¿O sea que hoy, yo soy su objetivo?

-Tal vez. Yo no señalo, no me interesa el prejuicio como formador de opinión. Eso es bajo. Me interesa desarmar la aparente seguridad o convicción, como quiera llamarle, por la cual cada individuo va conformando una imagen que le es útil para subsistir, para encajar, o como quiera llamarlo.

– No me interesa llamarlo de ninguna manera. Antes, siendo joven, quizás sí, pero dígame qué joven no quiere encajar. La soledad a esa edad es muy peligrosa. En definitiva, ¿vamos al grano?

-Por supuesto.  Usted me dijo que la idea de volver a intentar con la ficción, comenzó a afianzarse al darse cuenta que sus largas y cuantiosas horas de grabación, lo habían preparado y envalentonado para pensar que ya había pasado suficiente tiempo, y era hora de tomar revancha, después de varios intentos fallidos.

-Sí, algo de eso hay.

– ¿Podría precisarlo?

-Sí, claro. Mire, de una manera sencilla, me di cuenta, que esto, al menos en mí caso, funciona así. Fracaso, luego tardo años en reponerme. Durante los cuales, o supero esa amarga experiencia, hablo de la que me deja un proyecto que, o bien se me pudo haber ido de las manos, al punto de casi dejarme en pampa y la vía, o simplemente por un proyecto no logrado. Entonces el proceso continua así, me quedo con la amarga experiencia, la transito mientras me voy revitalizando, y recuperando de a poco, hasta que ya no me sirve estar en ese lugar donde solo cabe la inmovilidad, y entonces logró correrme para volver a prepararme. Gracias a mi pasión y experiencia como camarógrafo, las imágenes que veo, las personas que grabo, los lugares, todo lo que el mundo me ofrece en imagen, y también en sonido, es la cura que sana toda esa mala experiencia. De a poco, a medida que grabo y grabo, vuelvo a confiar, y cuando logro eso, solo hay unos pasos hasta que vuelvo nuevamente a un proyecto. Hoy volví a lo que siempre quise, realizar una ficción, a mi manera.

– ¿Pero por qué cree que tiene condiciones para ser director de ficción? ¿Mejor dicho, porque insiste? ¿No lo llena el documental?

-Tal vez tenga razón en eso, pero se equivoca al decir que creo que tengo condiciones. Eso no es lo importante para mí, ahora. Me di cuenta, que creer no es el principal atributo para hacer una película. En mi experiencia el sentimiento de creer no acciona, y si una película no acciona, no se mueve, y si no se mueve, no se hace.  Yo no creo, yo hago, y en ese hacer, encuentro más útil la persistencia, que el hecho de creer, encuentro más transformador el trabajo que uno le pone, que el solo hecho de creer que algo es posible de hacer, solo por creerlo. Yo me identifico más con la ausencia. Inclusive, lo que le voy a decir va alimentar ese personaje que usted dice que soy. Cuando lo que creo, me abandona, es cuando siento que las cosas realmente empiezan a funcionar.

-No me contestó la última pregunta, ¿No lo llena el documental?

-Hago documentales de periodicidad semanal para  Litoral TV, desde hace 5 años. El hecho de aprender y entender que en este país para sostener cualquier proyecto es casi indispensable ser versátil y flexible, me abrió la cabeza. Incluso no puedo desestimar cierta inspiración, en la multiplicidad de contenidos disponibles en internet, sobre todo en plataformas como Youtube.  En síntesis, todo el tiempo tenés que adaptarte y sin perder criterio, lo cual insume un gran esfuerzo, sobretodo por tratar de no repetirse. Pero tampoco soy fundamentalista. En televisión (hablo a nivel regional)  lo importante, una vez instalado el programa, es que la gente sepa que la semana siguiente se va a encontrar nuevamente en el horario pautado y con nuevo contenido, y luego poder disponer a demanda del mismo, en cualquier plataforma, Youtube, principalmente. Como resultado de esos 5 años, desarrollé un método para retratar una situación, un lugar, personas, etc., en dos horas, y consolidar un programa. Porque si algo aprendí es que, si empezás algo tenés que luchar para que no decaiga, y eso lo logra el amor por tu trabajo. No hay nada, de lo que hice, desde que estoy en esto que no me haya vuelto más cauto, realista, coherente, insistente, hasta menos ingenuo, agregaría. Volviendo a la película Esto es todo, mi vínculo con el cine siempre fue lúdico. Cuando bajé los brazos, fue porque sentí que el cine me abandonó, no era más que una persona lastimada en su orgullo por no entender ¿Cómo se hace el cine? (aun sabiendo que hay miles de formas de hacer cine) y no encontrar alguien que me muestre el camino hacia el hecho fílmico. Hasta que un día conocí un cineasta que admiro y respeto, que me dijo unas cuantas palabras que me allanaron muchas dudas: «Lee la escena, y te vas imaginando donde va la cámara». Y no hace mucho volvió con su sabiduría, “lo más importante es lo que vos pienses de tu película”. Pasaron 12 años, y muchas cosas, hasta que volví a estar listo. Y junto con eso vino la decisión de hacer una película sin equipo técnico, solo actores. Principalmente por lo complicado que implica coordinar horarios de rodaje, y la mayoría de los técnicos, me incluyo, estamos más abocados al servicio audiovisual. Buscaba poder demostrar que expresarse, y hacer una película independiente, con los recursos disponibles, era un reto posible. Ninguna película es perfecta, yo no filmo buscando la perfección ¿Hay alguien que sí? Seguramente, Andréi Tarkovsky, Stanley Kubrick, lo hacían perfecto, y tantos otros, actuales inclusive, que podría nombrar, genios del cine, únicos e irrepetibles. Muy lejos de estos referentes, debo admitir que filmar buscando la perfección, no me motiva. A mí me moviliza la aventura, el plan colectivo, las personas comunes, el afecto en el rodaje; me irritan las discusiones, desmotivan, no creo que (salvo el cine industrial mainstream) una película salga mejor porque todo el mundo anda a los gritos. Hoy alguien con esa postura, conmigo no va. Ahora, contestando a tu pregunta: me llena el acto de prender la cámara y captar imágenes en movimiento, eso es lo que me llena.

-No sé si este personaje te lo inventaste, ¿pero qué decís al hecho de que proyectaste una película a la cuál le faltaba darle el corte final?

– ¿Porque debería resignar una proyección, por no contar con la versión final? Para mí tiene más valor haber materializado la proyección. Lo que hice fue compartir una versión para proyección con toda esa querida gente que se acercó a la plaza. Eso me importa. Desde que empecé a grabar ESTO ES TODO, fue lo único que me importaba, sentirme a gusto, y trasmitirlo a los que me acompañaban. Y además mostrarle al público que no tenemos miedo de equivocarnos, ni pudor ante el desperfecto técnico. ¿Por qué?, y ahí te doy otra para que acrecientes el personaje que vos decís que me creo. Amo muy afectivamente al público, a las personas, y más a las que pueden tolerar desperfectos técnicos, y aun así llegar al personaje, a la historia. Porque hoy, en definitiva, los vínculos, más que nunca: el habla, la escucha, solo presentan interferencias. Quizás quise decir algo en ese caos y desarreglo sonoro, algo que nos está pasando como humanos, como sociedad que vivió un trauma colectivo con la pandemia y cree que eso no la afectó. He visto mucha gente que tiembla o teme hablar, afectada en su capacidad comunicativa. Eso nos quedó como marca. Yo, ahora, soy un personaje que busca la ficción, hoy quiero esto, porque como ya te dije, me gusta la aventura.

-Sigo sin entender, pareces más bien negado a conformar un equipo técnico, ¿cuánto te va a durar está postura?

-Hasta que me dé cuenta que mi etapa solista logró colmarme o cuando vuelva a tener ganas de trabajar con un equipo. Hoy soy alguien buscando su propia voz en el cine. Los que no me entiendan, lo lamento de verdad. Y los que no buscan entender y cuando escuchan que hay una proyección de cine local acuden, es para ellos que voy a seguir haciendo películas, siempre que pueda.

-No logro llegar a concluir si hablaste como un personaje que te inventaste o sencillamente tus argumentos son excusas. Pero bueno, al menos destaco tu amor por lo que haces. Ojalá este personaje no se encubra en apariencias y tus intenciones sean genuinas.

-No tengo excusas y mis argumentos son producto del contexto en donde filmo. En este momento de mi carrera no me interesa concentrar mis energías en que se dude de mis intenciones. Además sería fútil ocuparme de ello, ya que es algo fuera de mi alcance, porque depende de la interpretación de cada individuo. Pero bueno, si querés te invito a que te quedes a la proyección. Vas a ver una película con desperfectos, pero con energía. Y siempre está la libertad que, si no llegas a disfrutarla, vuelvas en otra oportunidad.

Después de la entrevista, cada uno, se fue acomodando. Había una sensación muy agradable en el ambiente.

Llegó la hora

La plaza Sarmiento es el escenario que recibió a los que acudieron a la invitación al Cine. Todo se prestaba para pasar una noche especial y vivir un encuentro, también especial. La gente se fue acomodando, sentados en el suelo, o sobre una manta, o eligiendo las sillas frente a la pantalla, en este Cine al aire libre. Un agradable aire fresco, recorría el ambiente. Pronto se iniciaría la película. Pero primero se escuchó al director de la película agradeciendo y dando la bienvenida. Primero habló del espacio en el que estábamos, allí se grabó una secuencia de Esto es todo. Luego señalo la presencia de un árbol de alcanfor e hizo alusión a «la Plaza de los Enanitos» como también era llamada, por tener unas esculturas distintivas: siete enanitos alrededor de una cabañita, que era el lugar donde el placero guardaba las herramientas. «Valoremos los espacios públicos como contenedores del sentido de pertenencia e identidad colectiva que hay que mantener vivo». Como analogía, dijo que el Cine es arte y también espectáculo, y sobre todo un fenómeno colectivo, allí yace gran parte de su esencia. Después de esta introducción y saludar a todas las madres en su día, se comenzaron a sentir las ganas, de todos los que estábamos presentes, de que la película empiece. Así que, sin más, la proyección dió comienzo.

El encuentro como milagro

Ahora sigo yo, Diego Fernández, el que se armó un personaje, el que cree que tiene condiciones para filmar ficción. Hablo, porque realmente no creo poder describir objetivamente este momento. Empecemos. Antes de introducir lo que veníamos a mostrar, me acerqué espontáneamente a quienes iban llegando, queria saludarlos. Amigos, amigas, conocidos, desconocidos; grandes y chicos, familias, mi familia, mi hijo, que vio como la película se fue construyendo desde el principio y me aconsejó. Más allá, al lado de un árbol, un grupo de amigos; en otro sector, allí, arrojados cómodamente en el pasto, los pibes que encarnaron los personajes de la película. Personas diversas, compartiendo un mismo espacio, reunidos por un mismo motivo. Cuando inició la proyección, comencé a moverme. Estuve en los lados, al frente, parado, también me senté, fui atrás de todo, se veía y escuchaba óptimo. Y así me fui paseando por el cine al aire libre, compartiendo cada parte de la película con alguien distinto, y a su vez, todos compartían.

 Al finalizar la película, hubo un breve silencio, y luego vinieron los aplausos. Quería contar todo. Me contuve. Agradecí a mi familia, a mi hijo. A las familias de todos los que participaron en la película. Agradecí el apoyo a todos los que recordé.

 Estaba cansado, fueron dos años de filmación, comenzamos en octubre del 2022 y finalizamos en agosto del 2024, filmando casi todos los fines de semana. La semana previa a esta proyección, hice prensa, habilitaciones, pauté fechas con los técnicos de sonido e imagen de la proyección. Agradezco a Fuga Sonido muy especialmente por su apoyo. Y también a Javier Bentz, Mariela Cabas y Valeria Farías. Y a los medios que me brindaron un espacio para la difusión: La Grieta, Reconquista Hoy y Doble Media Hora. Todo salió bien.

 Para cerrar, regalamos una remera de Chiche Violetti 2069. La consigna consistía en que la primera persona que se acerque al micrófono y cuente qué le pareció lo que vio, ya sea una apreciación buena o mala, pero que yo se la pueda creer, se llevaba la remera. Caro LK fue la primera en acercarse, y su emoción lo dijo todo: «Chicos, los conozco a todos y los veo en la pantalla» «esta noche fue mágica» Luego le ayudé a ponerse la remera, mientras sonreía de alegría.

Correr riesgos

 Llegar a la instancia de proyección no es para nada fácil. Uno puede pasar en post-producción, meses y meses. Yo me propuse no retrasar lo que ya tenía en mente, proyectar este año, antes de noviembre, y no iba a ceder, aun sabiendo de los desperfectos técnicos que presentaba la versión con la que llegamos a la proyección, y al ser amplificada tanto la imagen como el sonido, se iba a notar, era consciente de ello.  Pero de eso se trató siempre, de asumir riesgos, y entregarle al público, lo que estamos haciendo, desde la humilde, pero digna convicción, de haber hecho un buen trabajo, el cual disfrutamos por sobre todo las cosas, y creo que esa energía se nota en la pantalla, y eso bastaba, no solo al llegar a esta instancia, sino desde el principio. Esa energía fue la que nos trajo hasta acá.

 Sin lugar a dudas, la proyección en la Plaza Sarmiento, fue uno de los momentos más gratificantes de mi carrera, nunca olvidaré ese mágico día que proyectamos Esto es todo, en “la Plaza de los Enanitos”. Espero que cada uno de los que estuvieron, se haya llevado un buen recuerdo y lo haya disfrutado, como nosotros. Mientras, seguimos trabajando, buscando el corte final. Y, en paralelo, esperamos pronto otra proyección. Les presentamos fotos y algunos videos de esa noche de cine nocturno y gratuito.

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