Señalización de la Base Aérea Reconquista: “El mojón de la memoria queda instalado”

Por Hernán Agustini

La señalización recuerda que en la Base Aérea de Reconquista se realizaron secuestros, torturas, abusos, violaciones, y reducción a servidumbre durante la última Dictadura Civico-Militar.  

El sol de las doce caía sin piedad sobre el pavimento negro frente al ingreso de la III Brigada Aérea. Es el fin de la primavera en el norte santafesino y un grupo de hombres y mujeres se protegían bajo las sombras de dos gazebos. Muchos fueron víctimas de la última Dictadura Militar y estaban ahí para descubrir un cartel que cuenta que en ese lugar funcionó un Centro Clandestino de Detención.

Plan sistemático

“En la Base Aérea estaba la inteligencia militar, que buscaba campesinos, trabajadores, militantes de las Ligas Agrarias, docentes, militantes de las organizaciones populares, para llevarlos a Jefatura en muchos casos, a la Base Aérea y terminar en la Cárcel de Coronda de Santa Fe”, repasa desde el micrófono, Lucila Puyol, que hoy ocupa la Secretaria de Derechos Humanos de Santa Fe, pero que hace un tiempo recorrió el lugar como abogada querellante.  

El cartel señaliza que aquí, una vez el Estado Argentino se volvió contra sus ciudadanos y los persiguió, torturo y asesino por pensar distinto. Es el mismo Estado que en 1983 juzgó a los Generales responsables de ese plan sistemático y que dijo Nunca Más, aunque como recordó Pablo Vassel, ex subsecretario de DD. HH. de Corrientes, ese “Nunca Más se construye todos los días” y con estas acciones “se está sembrando el Nunca Más” y agregaría cultivando la memoria colectiva.

Treinta años después del Juicio a la Junta, que por estos días llena cines transformado en película, la Justicia juzgó el accionar de militares y policías en la ciudad de Reconquista y en 2013 y 2017, el Tribunal Federal de Santa Fe condenó por delitos de lesa humanidad al Comodoro, Danilo Sambuelli, el Mayor Jorge Benítez y los policías Eduardo Luque, Carlos Nickisch, Arnaldo Neumann, Rubén Molina y Horacio Machuca.

Historia de la señalización

En marzo del 2020 el Concejo Municipal aprobó por unanimidad el pedido de la Asociación Norte Amplio por los Derechos Humanos para señalizar la Base Aérea como Centro Clandestino de Detención y Tortura, más tarde se sumó la Cámara de Diputados de la Provincia y en 2022 hicieron lo propio las Secretarías de Derechos Humanos de Santa Fe y de Nación.

“El mojón de la memoria queda instalado. Trabajo colectivo. El héroe individual no existe. Preservarlo del olvido es tarea del Nunca Más, y para honrar la vida de hombres y mujeres, que fueron ultrajados en este lugar en tiempos del terror”, aseguró la Asociación Norte Amplio por los Derechos Humanos en el vozarrón casi quebrado de Raúl “Lolo” Borsatti, que destejía el texto colectivo a la vez que sumaba datos de su memoria.

“El recuerdo de las hermanas Prato; los hermanos Eulogio y Avelino Sellarés; Omar Cracogna; Dante Ruggeroni y María Elena Moreira; Héctor Ocampo; el ex aeronáutico Julio Calderón; Dieringher, Sartor, las hermanas Bassi; Córdoba, Schneider; Ludueña (padre); Isnardo; Medina; Zapata; el “Paraguayo” Domínguez; “Taca” Alderete; Marcón; Guadaño Martínez; y de tantos otros apellidos víctimas de esta historia”, agregaron.    

Historia en primera persona

José Maulín es el nieto recuperado Nº120, pasó 32 años en la familia de sus captores, su tía, que en ese entonces tenía 17 años permaneció secuestrada en la Base Aérea hasta que su hermana, Luisa dio a luz a José, que fue expropiado en un sanatorio de la ciudad.

“A mi madre y mi tía no solamente les robaron un niño, les robaron sus almas, y lo demoraron 32 años para volver a abrazarse. Pero por fin nos encontramos y decidimos seguir delante de la única manera posible: luchando. Apartándonos del dolor, del terror, afianzándonos en el amor, la paciencia, la voluntad y la esperanza”, repasó José quien también recordó que sigue esperando que la Justicia actúa para que él y sus hijos dejen de llevar el apellido de sus victimarios.

Presentes

Llevamos una hora bajo el inclemente sol y la piel se enciende como los recuerdos. Es hora de la foto grupal bajo el cartel y se acomodan el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, la Secretaria de Derechos Humanos de la provincia Lucila Puyol, la Subsecretaria Anatilde Bugna, la Directora provincial de Memoria, Verdad y Justicia Valeria Silva, el Secretario de Cultura de Reconquista, Lucas Ferro, sindicatos, familiares de víctimas, agrupaciones de Derechos Humanos y vecinos para quienes ese cartel es mucho más que columnas de chapa y metal.

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