Las instituciones son de quienes las habitan

Por Hernán Agustini

En Reconquista hay clubes de futbol sin canchas y hay profesorados sin edificios. Pero la situación adversa no los detiene y las instituciones siguen adelante. Hace unos días y faltando unas semanas para soplar 60 velitas, el sueño de la casa propia se le cumplió al Profesorado Nº4.

Ante la importancia del acontecimiento en la vida institucional del ISP Nº4, la UCR se acordó que en la intendencia de Jacinto Speranza se donó el terreno, el PS recordó que el Gobernador, Miguel Lifchitz decidió levantarlo y el PJ repasó que la obra necesito de conexiones de cloacas y pavimento.

Pero de quién es la institución que hace seis décadas forma docentes. La institución es de los alumnos que le dan vida y bicicletearon la cuidad pidiendo el edificio, es de los profesores que aportaron conocimiento, valores y entusiasmaron para la investigación, de los kioskeros que colmaron necesidades terrenales, de los fotocopiadores que entregaron retazos para armar un universo y de los asistentes escolares que todo lo ven, saben y anticipan.

El profesorado de los Jorges

Jorge Encina lleva 25 años como asistente escolar del Profesorado, “soy el que más antigüedad tiene”, me aclara mientras lo consulto sobre qué es lo más lindo que tiene el puesto en el profesorado más grande la provincia.

“Es conocer a todos. Los conocemos cuando recién salen de la secundaria y después los vemos ya recibidos, algunos son colegas”, repasa y se sonríe cuando le hago recordar el pedido de información que hacíamos sobre las otras listas del centro de estudiantes y luego descubríamos que a todos los postulantes les respondían lo mismo.

Jorge Ruiz Díaz tiene menos antigüedad, pero en la actividad viene de familia y dejar el profesorado que hasta abril funcionará en la vieja Escuela Normal (EESO Nº203) es dejar “el lugar donde mi mamá trabajó 30 años antes que yo”, me cuenta.

Todavía no saben si harán una suerte de ceremonia de despedida, pero ambos coinciden que una buena manera de comenzar con el pie derecho sería dejar todos los elementos en el viejo edificio y comenzar aquí con todo nuevo.

Me despido con el chiste fácil de que ahora se va a saber quiénes eran los que no acomodaban los bancos, si los porteros de la primaria de la tarde o de los del profesorado de la noche, que generaba las quejas de los de la secundaria de la mañana, porque así vive todavía su vida el edificio de más de 100 años de la “Escuela Normal”.

Se ríen y siguen con la charla, el primer Jorge recorrerá estos pasillos todavía 11 años de su vida laboral, al segundo todavía le quedan más. El profesorado es de ellos, de los alumnos, de los docentes, de las familias, de todo el norte santafesino, y que los políticos que ven la vida real como algo extraño sigan discutiendo quién hizo más.

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