Silvina Salinas: “Llegué a la fotografía por amor”

  • Imprimir

Por Hernán Agustini

Fue la primera fotógrafa que tuvo el diario rosarino La Capital donde lleva 23 años haciendo fotoperiodismo. Aunque es bahiense de nacimiento, la niñez y la adolescencia de Silvina Salinas están vinculadas a la ciudad de Reconquista y al Colegio San José donde se formó “desde el jardín de infantes hasta el quinto año” cuando partió a Rosario a estudiar Psicología.

“En el ‘86 me fui a Rosario a estudiar Psicología y hacía talleres literarios. En realidad, los había empezado a hacer Reconquista con María Angélica Scotti, que en ese momento con su marido, Walter Operto tenían un diario que se llamaba Panorama. En ese taller también estaba Patricia Severin, otra gran escritora, y cuando fui a Rosario seguí con talleres porque lo que me gustaba era escribir. Creo que quería ser psicóloga y escritora, entonces hacía las dos cosas y en un momento se dio la oportunidad de empezar a trabajar en el diario La Capital como correctora de textos, corregía redacción y ortografía”, repasó Silvina Salinas en un paso exprés por la ciudad de su adolescencia.

-¿La fotografía fue una elección o una cuestión de trabajo?

-Llegué a la fotografía por amor. Estando en el diario empecé a hacer un taller de fotografía. En ese momento tenía un novio que me dijo “vos Silvina tendrías que hacer fotografía, yo te doy mi equipo”y me prestó equipo Olimpus. Mi primera maestra fue Andrea Ostera, que es una gran fotógrafa, una gran artista plástica. Empecé como hobby, seguí en la corrección del diario casi dos años y ahí ya me di cuenta que de la fotografía lo que más me gustaba era la fotografía de prensa. Veía las fotos que circulaban en la Redacción, veía las fotos que venían por agencias internacionales, pero también las fotos que revelaban los fotógrafos del diario (soy de la época analógica) y lo que hice fue pedir el pase a Fotografía. En ese momento había unos 15 fotógrafos y ninguna mujer. El jefe no quería mujeres en su sección.

En los diarios en realidad había pocas mujeres. Por suerte eso fue cambiando bastante, igual seguimos siendo pocas reporteras gráficas y como al año se disolvió la Sección Corrección porque los diarios dejaron de tener correctores, ahí, directamente, me pasaron a Sección Fotografía y al principio fue durísimo, justamente, porque tenía un jefe que no me quería en la sección y como que había que demostrar que podía hacer ese trabajo. Fui la primera reportera gráfica del diario La Capital y ahí fui aprendiendo a los golpazos y con solidaridad de muchos compañeros que les parecía bárbaro que haya una mujer en la sección.

-¿Cuántos años hace que hacés fotografía?

-Hace casi 25 años que estoy en el diario y hace 23 que trabajo en fotoperiodismo. Actualemene somos tres mujeres fotógrafas, tal vez por el oficio, por la experiencia ya no siento diferencias. Todos cobrábamos lo mismo, pero es verdad que en algunos lugares no pasa eso. Lo que sí cambió mucho es la fotografía que los medios están utilizando. Hoy se ve muchas fotos de redes sociales o de personas que hacen fotos con celulares, que por ahí están buenas y sirven, pero que haya un plantel de fotógrafos es importantísimo y que sus fotos sean las fotos del medio. No es lo mismo la foto que te mande el fotógrafo institucional porque el fotoperiodista va a ver otra cosa y va a registrar otra cosa. Eso es un gran problema que estamos teniendo.

Se está perdiendo el espacio de la fotografía en algunos medios y eso es una cosa que hay que charlarla siempre con los editores. Algunos editores son muy respetuosos de las imágenes y saben que la fotografía tiene que ser un gran enganche para que alguien lea la nota. Por unos seis años fui editora de fotografía y por una cuestión de salud dejé de hacerlo y volví a la calle, que me encanta.

-¿Hay alguna fotografía que te sigue moviendo algo en el interior cuando la vez?

-Quiero todas las fotos que hice porque para mí hay toda una vida dentro de esa foto, hay mucho recorrido que hace uno. Sé las fotos que tengo que hacer para una nota, las fotos que necesita el diario, pero también veo otras cosas y las registro, las subo al servidor del diario y muchas veces se usa de archivo. La ciudad va cambiando tanto que lo que uno registró hace 10 años hoy ya no existe, entonces me parece que ir fotografiando cosas que son mínimas después tiene un valor histórico.

Uso mucho Facebook, Instagram y también tengo un blog. Me gusta pertenecer al tiempo de la fotografía analógica, , pero también me gusta mucho esta era digital, me gusta andar con equipo pequeños, trato de usar luz natural, luz ambiente, soy horrible usando luces artificiales, prácticamente no uso mucho flash.

Entre nota y nota voy haciendo un registro de muchas cosas que después se termina convirtiendo en un trabajo. Creo muchísimo en lo que uno lleva adentro para ver, eso lo he escuchado de algunos fotógrafos que me gustan. Lo que uno lleva adentro es también lo que uno ve.

-¿Esas fotos pueden terminar en un muestra?

-Estoy con una idea de una muestra retrospectiva, estoy ahí viendo algo, no estática, me gustaría que sea una cosa que corra y que cuando te quieras parar, te levantes y te vayas, que se pueda ver en cualquier lado, en un club de barrio o en museo. Lo que tengo ganas es de poner toda la carne en el asador.