Dylan Bishop o el eco de una oscura noche de Julio

Por Andrés Ugueruaga

Aquella noche el disco de la luna no resplandeció en el cielo, por donde gordas nubes rodaban hacia el norte.Una espesa cortina de niebla sucumbía sobre las calles de la ciudad y era una noche distinta, enrarecida a menudo por breves ráfagas de viento, atípica para el frío mes de julio, el mes invernal por excelencia.

Julio: mes que comenzó bajo el aura de sueño y milagro, al menos para mí. Desde mis veintes he escuchado blues. He aprendido a tocar unos pocos acordes en mi guitarra, aprendí a estirar las cuerdas intentando atrapar el verdadero misterio de esa vieja música de esclavos y algodonales, he coleccionado en mi mente sus incomparables estilos y acomodado entre mis preferencias a algunos de sus músicos. Y en todo este asunto, Texas ha sido siempre un sustantivo propio con gran peso, a la hora de mencionar las canciones que el legendario Robert Johnson grabó antes de morir envenenado, a la hora de saber que SRV y Johnny Winter nacieron en Texas y allí mismo esculpieron su arte. Y no es raro deducir que hayan nacido otras guitarras más en aquella tierra y cuna de grandes guitarristas, lo milagroso es que un texano haya venido a tocar a la vuelta de la casa en la que hoy habito. Por supuesto que no desperdicié semejante oportunidad.

Aquel 2 de Julio la sangre nueva del blues, Dylan Bishop con su característico cabello oscuro peinado a la gomina cruzó el umbral del restaurante de no tan grandes dimensiones (edificio que por largo tiempo fue el de una escuela secundaria): aquel fue el ámbito en donde el texano tomó su guitarra Fender Stratocaster amarilla y blanca y nos brindó, a pesar de sus dieciocho años, una sentida y genuina lección de Blues. Acompañado por un excelente grupo de músicos, el cual sonaba como las viejas bandas de Chicago con un ritmo firme y vivaz.

”The Things I Used to Do”; “As the Years Go Passing by”; “Boogie Chillen”… conforme la lista de clásicos fue pasando, el público fue apreciando el ritmo endiabladamente divertido de una banda ornamentada por una armónica dúctil como pez en el agua. La maleabilidad de Bishop se hizo notar en diversidad de fraseos de su guitarra, los cuales recordaban a sus maestros y predecesores texanos. Fraseos musicales venidos de muy lejos en la distancia, con una manera de cantar en barítono a lo Howling Wolf y a menudo haciendo vibrar su voz, al modo de Otis Rush. Todas referencias que conforman al blues en su era clásica, es decir, la primera mitad del siglo pasado.

Así, en la era de la electrónica y de la velocidad, en la era de masajes y de antioxidantes en tabletas, Bishop en su adolescencia es ya un verdadero hombre de Blues cien por ciento texano desde lo musical, un bluesman que escanció este género como un dulce vino a través de las mesas, en un restaurante de un norte bravo y profundo.

A nuestro pedido, él se ofreció vía Facebook, a respondernos algunas preguntas y permitirnos conocer así, un poco de su personalidad y obra.

a) ¿Cuándo descubriste que ibas a ser un guitarrista de blues?

A los siete años, cuando toqué la guitarra por primera vez. Las primeras bandas que llamaron mi atención fueron las bandas de rock como AC/DC y Black Sabbath. A los doce escuché a Steve Ray Vaughan y Jimmie Vaughan. Esto me acercó al blues. En aquel entonces escuché una grabación de Elmore James cantando “Blues Before Sunrise”, lo cual cambió mi vida, y con esto me decidí a ser exclusivamente un guitarrista de blues y me dediqué a encontrar música por mí mismo. Ni mis padres ni amigos escuchaban blues por entonces.

b) ¿Podrías mencionar guitarristas actuales?

Algunos de los guitarristas que amo escuchar son: Jimmie Vaughan, Big Jon Atkinson, Igor Prado, Anson Funderburgh y Johnny Moeller.

c) ¿Cuál es tu opinión de Argentina? ¿Qué otros países te interesan en llevar tu música?

Disfruté mucho mi estadía en Argentina y espero volver a hacer más tours por aquí en el futuro. Aquí hay grandes músicos y la gente es muy cálida y cordial, me hicieron sentir muy a gusto. Proyecto realizar un tour por Europa.

d) ¿Qué otros géneros sueles escuchar?
Escucho muchos géneros musicales. Todo lo de Lee Morgan, de Black Sabbath, Grant Green, Eddie Taylor. Todo lo que fuera tocado con honestidad y convicción auténtica, me inspira.

e) ¿Cuántas horas dedicas a la guitarra?

Toco cuando tengo ganas. Algunos días toco unas seis horas y otros, no toco nada. Nunca me siento presionado a tocar o practicar. Mi momento favorito para hacerlo es cuando estoy en casa, solo, quizás escuchando música. Me gusta escuchar y tocar encima de las grabaciones.

f) Cuéntanos un poco sobre tu técnica de tocar sin púa. ¿Qué te inspiró a hacerlo?

Hace poco comencé a usar mis dedos. Me da más control y mayor sensibilidad en mis notas y fraseos. Albert Collins fue una gran influencia para mí en esta técnica. Además, disfruto de un mayor contacto con la guitarra, el de las yemas de mis dedos en contacto con las cuerdas.

g) ¿Cuál podría ser para DB el legado del blues para el mundo?

El blues representa para mí la libertad. Una oportunidad para expresarme y compartir algo muy íntimo con la audiencia. Además, me da la chance de expresar sentimientos que no puedo expresar con palabras. Una forma de expresión para mis sentimientos.

 

 

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