Paisaje cultural de Reconquista: libro y muestra

Hernán Agustini y Martín Galarza presentan el libro “Paisaje cultural de Reconquista. Patrimonio tangible e intangible de la ciudad”, junto a una muestra fotográfica. La obra es un proyecto financiado por el programa Espacio Santafesino del Ministerio de Innovación y Cultura, que además encontró apoyo en la Secretaría de Cultura y Educación de Reconquista para llegar con la muestra fotográfica en un lugar privilegiado y codiciado por todos los artistas de la región: el Museo Municipal de Arte “Julio Pagano”.

Paisaje Cultural

El libro que se presentará el jueves 06 julio, construye una textura con textos de Agustini y fotografías de Galarza creando páginas donde “el puerto de los abipones y su “Río de las calabazas”; la laguna de los patos; la tierra donde prometieron amor a un Dios lejano y la plaza donde derramaron su sangre en la última embestida contra el tiempo que jamás se detiene siguen susurrando historias”.

“Pensar la ciudad como un paisaje cultural –explican- nos desafía a comprender que lo que vemos y sentimos es fruto de una interacción constante entre la gente y su entorno. Es ver el modelado físico de un lugar a través del tiempo a la vez que se va cargando de sentido y sentimientos. Es ver identidad en una flor que cae arrancada por una suave y tibia brisa de agosto”.

Así escribe

El Puerto

“Habitamos en un territorio específico. El norte de Santa Fe es parte del Gran Chaco. Tierra de extremos, que el jesuita Martín Dobrizhoffer supo describir como territorio de martirio para los españoles. Su geografía de bosque por entonces impenetrable, sus seis meses de lluvia seguidos de seis meses de sequía convertían a este suelo en un castigo para el extranjero. Sin embargo, este mismo lugar fue un Edén para el pueblo de los Abipones”, aseguran los autores.

La palabra Chaco, que deriva del vocablo quechua chaku “territorio de caza” hace referencia a una tierra donde las manadas de guanacos y avestruces eran numerosas, los montes florecían de vida y la pesca estacional era abundante, es decir, un territorio con una enorme productividad para los Abipones que lo habitaron 2000 años atrás.

Puerto Reconquista acunó embarcaciones antes de ser “puerto”. Escuchó el chapoteo del pez alcanzado por el arpón, la risa alegre del niño en el arenal y vio las redes secándose al sol mucho antes de que las lanchas surcaran sus aguas. Tiempo más tarde fue abrazo de paraguayos y correntinos que llegaron con más sueños que maletas a levantar una ciudad de apellidos europeos.

Las aguas marrones del San Jerónimo moldean constantemente las islas, las riveras, el carácter y la cultura de sus pobladores. La vivienda, el vestido, la comida, los transportes, los trabajos, los olores, las creencias y tradiciones beben de sus aguas. Son gente del agua o “Jaaukanigás”, como llamaron los Abipones a su parcialidad habitaba en la región.

Este libro es producto de un profundo amor a la ciudad de Reconquista y el norte santafesino. Advertimos a los desprevenidos que sus páginas tienen la particularidad de cambiar cada vez que nuevos ojos las recorran.

Reconquista nació desde el Puerto. Allí llegaron las tropas de Manuel Obligado en 1872 y allí habían llegado tiempo antes, en 1748, los jesuitas que se adentraron para levantar la Reducción de San Jerónimo del Rey junto a los Abipones, que aceptarían las reglas de la orden religiosa más por las ventajas que podían obtener bajo su amparo que por la educación espiritual que recibirían, como se desprende de los escritos del Padre, Martín Dobrizhoffer y los de Monseñor, Alumni que recuerda que "cuando se fundó San Jerónimo, una de las condiciones que pusieron los indios a los misioneros fue la de poder entrar a la iglesia con sus armas, pues decían que un abipón no puede nunca separarse de ellas”.

Estirpe guerrera, indómita e impenetrable como sus montes. El paisaje del Gran Chaco irá cambiando y será moldeado por la corriente inmigratoria que llegaba desde el otro lado del Océano Atlántico con un Dios que desde el Génesis había consagrado al hombre como el rey de la creación poniendo la naturaleza a su servicio.

El Biólogo, Alejandro Giraudo recuerda que “El Jacinto Azul Verdoso, era uno de los loros más grandes del mundo y vivía en la región del Paraná alimentándose exclusivamente del fruto de la palmera Yatay. La presión del hombre sobre esta palmera la hizo disminuir en su abundancia al punto tal que las poblaciones de loros empezaron a tener problema para conseguir su alimento y más o menos para principios del 1900 la especie se había extinguido por completo de la Argentina”.

El loro que consagraba las vasijas abiponas desapareció, como desapareció el pueblo que moldeaban esas cerámicas y con él también desapareció una manera de interpretar el universo. Ese paisaje cultural dio lugar a uno nuevo porque todo lo que hacemos es paisaje o más bien conformará un paisaje.


Presentación

Paisaje Cultural de Reconquista. Patrimonio tangible e intangible de la ciudad
Jueves 06/07. Museo Municipal de Arte Julio Pagano (Patricio Diez y Obligado)
Entrada gratis.

 

Director Editorial, Prof Hernan Agustini
Almafuerte 445 - Dpto N°7
Reconquista Santa Fe 3560 Argentina
Teléfono: (03482) 15673028
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