Memoria, Verdad y Justicia:"Jinetes en la tormenta"

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Conocer la historia para que no se repita. La frase siempre presente en los discursos y conversaciones que aparecen en la semana del 24 de marzo, cuando el país recuerda las consecuencias del Golpe de Estado de 1976, nos advierte sobre el peligro de dejar caer la Democracia y los horrores que eso conlleva. Sin embargo, si se mira desde la historia del norte santafesino, el genocidio del ’76 fue el segundo, pues el primero lo constituye la desaparición étnica del pueblo Abipón.

“La desaparición étnica de los Abipones se debe a distintos factores, todo ellos vinculados a las condiciones emergentes del proceso de conquista y recolonización del Chaco”, asegura el Prof. Carlos Echegoy, que dirige el Museo Municipal de Arqueología y Paleontología de Reconquista, quien también asegura que “el esfuerzo de jóvenes investigadores puso de relieve un proceso que estuviese poco estudiado durante gran parte del siglo XX y aún del XXI, mostrando la continuidad de los intereses que concluyeron en lo que ha dado en llamarse el Primer Genocidio en la Argentina”.

Integración

La nación de los Abipones ocupaba el norte de la provincia de Santa Fe, dividida en tres parcialidades. En las riveras próximas al río Paraná, estaban los Jaauknigás (gente del agua), también estaban los Nakaigetergehé (gente del monte) que era una franja sobre la llanura aluvial y los Riikahé o gente del campo, en lo que hoy es denominado los Bajos Submeridionales.

“Fue la primera vez que vi al norte de Santa Fe integrado. Una nación explotando las particularidades del ecosistema donde se desarrolla pero todos interrelacionados. Esa integración no la volvimos a construir. Para un habitante de Reconquista, la Cuña Boscosa o la ciudad de Tostado es un lugar que le resulta lejana y desconocida. Esta es otra de las razones para rescatar a esta etnia desaparecida, porque ellos plantearon la integración mucho antes de que para nosotroa sea un problema sin resolución a lo largo de la historia”, reflexionó Echegoy.

Abipones

En la actualidad hay etnias que se reivindican como Qom, Mocoví o Pilagá, cuyas lenguas derivan del guaycurú. Sin embargo, ya no existe quien diga “yo soy Abipón” y eso que el norte de la provincia de Santa Fe era el ámbito de expansión de la nación abipona.

“La desaparición étnica de los Abipones se da por diversas razones, pero una cuestión central fue su ubicación en esta región que era muy disputada. En su campaña a la frontera norte, el General, Manuel Obligado [fundador de Reconquista en 1872] se interesa por algunos puntos estratégicos: el río Paraná, que permite la conexión con el sur, por eso la línea de fortines comienza en Puerto Reconquista; y el otro punto a controlar es la limitación de la Cuña Boscosa y los Bajos Submeridionales [que es la otra entrada hacia el sur que tenían los indígenas]. Cuando Obligado, ocupa esas dos áreas corta la economía subsistencial de la étnia”, repasó el profesor.

“Esta desaparición étnica -continuó Echegoy- nos interpela si realmente creemos en la Democracia, porque qué es la Democracia sino el respeto por las diferencias, el respeto por el otro, pero vayamos a ver cómo viven hoy las comunidades aborígenes de mocovíes que tenemos en Reconquista y lo tendremos materializado fuera de la palabra”.

“Nunca reflexionamos en profundidad de dónde venimos, qué queremos, y hacia dónde vamos como sociedad para que no se repita una desaparición étnica. Sin embargo, 250 años después de comenzar el genocidio de los Abipones tuvimos otro genocidio en Argentina. Creo que no reflexionamos en lo que ha pasado en la historia Latinoamérica y la de nuestro territorio. Este etnocidio fue aquí, esta desaparición étnica es nuestra. Reconquista, supuestamente, recibe ese nombre porque es el territorio que venían a recuperar los Abipones [integrados al Ejército Argentino] que acompañaban a Obligado, a quienes les dio solares, pero dónde están. Se lo volvimos a robar”, concluyó Echegoy.