Cecilia Bona describe qué sensaciones genera la escritura de Julio Cortazar

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A 106 años del nacimiento de Julio Cortázar, el Ministerio de Cultura de la Nación lo recordó reflexionando acerca de nuevas formas de encontrarse con su obra, a través de las redes sociales.

El 26 de agosto se cumplieron 106 años del nacimiento de Julio Cortázar. El escritor autodefinido argentino aunque la primera luz del mundo la viera en al otro lado del Atlántico, sigue presente y sus creaciones saltan del papel a plataformas digitales de esta etapa histórica.

Cecilia Bona es periodista y productora de radio. Lleva a cabo el proyecto «Por qué leer» desde hace más de dos años. Se trata de una multiplataforma en la cual fomenta el placer por la lectura: tiene un canal de Youtube, una cuenta de Instagram y otra de Spotify en la que narra cuentos en formato de audiolibro y desde el Ministerio de Cultura de Nación le preguntaron ¿Qué sensaciones genera como lector la escritura de Julio Cortázar?

-Me gusta mucho el concepto que usaba Cortázar a la hora de escribir. Me resulta súper atractivo como propuesta porque invitaba constantemente a jugar con las palabras, a usar el idioma como puente para transmitir sensaciones, colores, figuras, sumergirnos en contextos y en escenarios absolutamente reales pero elementos que no lo parecen tanto. A mí me gusta muchísimo eso y es un descubrimiento de adulta, cuando pude involucrarme en investigarlo un poco más, cuando estuve en contacto con personas que lo conocen, que conocen su escritura y que desarrollan la difusión de este escritor. 

Cuando era adolescente me lo hicieron leer en el colegio porque justo se cumplía un aniversario y  la verdad es que no lo terminaba de entender, no sabía porque me tenía que gustar ni por qué era un clásico o por qué en Argentina le daban tanta importancia? Me costaba entenderlo, más cuando intenté leer Rayuela a los dieciocho años y entendí poco y nada y lo dejé. 

En cambio de adulta, la sensación es que Cortázar me estaba esperando para contarme un montón de cosas, para abrirme un lugar a su imaginación. Vivir un poco con él a través de sus textos. Algunos me llegan más que otros, seguramente con el tiempo me llegarán más o me llegarán distinto, pero disfruto mucho de su lectura. Me gusta además atreverme a conocer cosas nuevas como por ejemplo Los autonautas de la cosmopista, libro en donde él escribe un viaje real entre París y Marsella junto a Carol Dunlop. Hasta en este libro se proponen un juego: detenerse dos veces por día en distintos paradores de la autopista y de ir conociendo lugares que sin ese recorrido de hormiga no podrían haber conocido. Por ese motivo me gusta la propuesta de juego con la lectura y juego con los lectores.

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